Fitoterapia en Colombia: qué es, qué regula y dónde están sus límites
La fitoterapia suele presentarse como si fuera una versión amable de la medicina: plantas, extractos, cápsulas y etiquetas que prometen volver sencillo algo que no lo es. El nombre tiene un uso más preciso. Habla del empleo de plantas o preparaciones vegetales con un propósito terapéutico, dentro de un marco que debería exigir identificación de la especie, calidad del preparado, información clara y atención a sus riesgos.
Eso no convierte a la fitoterapia en una respuesta automática para cualquier malestar. Tampoco invalida los usos tradicionales de las plantas. Lo que hace es obligarnos a distinguir entre una aromática en una cocina, un conocimiento cultural situado y un producto que se vende con una indicación terapéutica. Las tres cosas pueden compartir una planta; no comparten necesariamente concentración, evidencia ni responsabilidad.
Una palabra que no debería borrar las diferencias
En Colombia, la conversación sobre plantas medicinales ocurre en muchos lugares a la vez. Está en las plazas de mercado, en las huertas, en prácticas familiares y en productos empacados. La fitoterapia no debería apropiarse de todo ese territorio ni reducirlo a principios activos. Hay saberes que pertenecen a comunidades y contextos concretos, y hay preguntas de seguridad que no se resuelven diciendo que una práctica tiene muchos años de uso.
La diferencia importa especialmente cuando se habla de enfermedad. Una planta puede tener uso tradicional documentado y, aun así, no contar con estudios clínicos suficientes para una indicación específica. También puede ocurrir lo contrario: un extracto estandarizado puede estudiarse en una condición concreta, sin que eso permita extrapolar el resultado a cualquier presentación de la misma especie. La forma del producto no es un detalle: cambia lo que se sabe y lo que se puede afirmar.
Qué regula Colombia cuando un producto se presenta como terapéutico
El Decreto 1156 de 2018 regula el régimen de registro sanitario de los productos fitoterapéuticos. La norma distingue preparaciones farmacéuticas con base en plantas medicinales y productos fitoterapéuticos de uso tradicional, nacionales o importados. Para los productos que entran en esas categorías, el registro sanitario del INVIMA no es opcional: hace parte de las condiciones para producir, importar, empacar, expender o comercializar.
La norma tampoco dice que toda planta que se venda en una plaza sea un medicamento. Esa lectura sería tan imprecisa como usar “natural” para evitar toda responsabilidad. El punto de inflexión aparece cuando un preparado se ofrece como producto terapéutico. Allí importan su composición, forma farmacéutica, contraindicaciones, advertencias e indicación aprobada.
La comunicación cuenta. La Resolución 1896 de 2023 regula la publicidad, promoción y comercialización de medicamentos y productos fitoterapéuticos, incluso en medios digitales. Una etiqueta cuidada no reemplaza esa obligación; una promesa llamativa tampoco la vuelve cierta.
¿Qué significan PFM, PFT y PFTI?
La clasificación colombiana no es un detalle de etiqueta: ayuda a entender qué tipo de evidencia, uso y trámite corresponde a cada producto. El Decreto 1156 de 2018 distingue entre preparaciones farmacéuticas con base en plantas medicinales, productos fitoterapéuticos de uso tradicional y productos fitoterapéuticos de uso tradicional importado.
| Categoría | Qué describe | Qué conviene revisar |
|---|---|---|
| PFM | Preparación farmacéutica con base en plantas medicinales | Indicaciones, composición, advertencias y registro sanitario |
| PFT | Producto fitoterapéutico de uso tradicional | Planta incluida en los listados aplicables, uso tradicional y condiciones de venta |
| PFTI | Producto fitoterapéutico de uso tradicional importado | Procedencia, autorización sanitaria y condiciones de comercialización en Colombia |
La tabla no convierte una categoría en una garantía absoluta de eficacia. Indica el marco sanitario en el que el producto fue evaluado y qué información debería poder rastrearse. Para comprobar la situación de un producto, conviene consultar directamente la sección de productos fitoterapéuticos del INVIMA y contrastar nombre, titular, registro, presentación y vigencia.
La evidencia no se reparte por igual
No existe “evidencia de las plantas” como un bloque único. La pregunta útil es más lenta: qué especie, qué parte de la planta, qué preparación, para quién y para qué desenlace se estudió. Cuando esas piezas cambian, cambia también la confianza que se puede tener en el resultado.
La experiencia tradicional puede orientar preguntas de investigación y conservar observaciones valiosas. No equivale por sí sola a una demostración de eficacia para cualquier persona o diagnóstico. Del mismo modo, un ensayo pequeño no convierte un extracto en solución universal. Leer con cuidado implica aceptar que a veces la respuesta responsable es que todavía no hay suficiente información.
En Colombia, los estudios etnobotánicos muestran la profundidad local de estos saberes. El trabajo realizado en la comunidad Tikuna de Macedonia registró 115 plantas de valor medicinal y 308 remedios tradicionales. Es un recordatorio de que el conocimiento vegetal no es una lista plana que se pueda trasladar sin contexto de una región a otra (Quintana Arias, 2012).
La seguridad empieza antes de consumir
Que un producto sea vegetal no elimina la posibilidad de efectos adversos, interacciones o problemas de calidad. Una revisión de ensayos clínicos sobre medicamentos herbales encontró eventos adversos reportados, principalmente digestivos y del sistema nervioso, aunque no todos pueden atribuirse de la misma manera al producto estudiado. La conclusión razonable no es alarmarse ni confiar a ciegas: es mirar cada preparado con el mismo cuidado que se pediría para cualquier sustancia activa.
Embarazo, lactancia, infancia, enfermedades crónicas, cirugías próximas y uso regular de medicamentos son situaciones en las que no conviene improvisar. También lo es mezclar varios extractos para “potenciar” algo que no se ha definido. Una orientación profesional no sustituye la autonomía; ayuda a que la autonomía tenga mejor información.
Para una mirada más amplia sobre interacciones y precauciones, consulta nuestra guía de contraindicaciones de plantas y hongos medicinales.
Una práctica que pide trazabilidad
En el cultivo de hongos se aprende pronto que el nombre de una especie no basta. Importan el sustrato, el proceso, la cosecha y lo que ocurrió antes de que algo llegue al frasco. Con las plantas ocurre una complejidad parecida. La identificación botánica, la parte usada, el origen, la forma de secado, la extracción y el control de calidad no son adornos técnicos: son parte de la historia del producto.
La fitoterapia más útil no es la que promete hacer todo. Es la que permite saber qué se está usando, qué límite tiene esa información y cuándo hace falta detenerse para consultar.
Preguntas Frecuentes
¿Fitoterapia y herbalismo son lo mismo?
Se superponen, pero no son idénticos. El herbalismo puede incluir usos culturales, familiares y tradicionales de las plantas. La fitoterapia suele centrarse en preparaciones y usos terapéuticos que requieren una lectura más técnica de calidad, seguridad y evidencia.
¿Todo producto de plantas necesita registro INVIMA?
No toda planta fresca o preparación doméstica entra automáticamente en la misma categoría. Pero un producto que se comercializa como fitoterapéutico con fines terapéuticos debe cumplir el marco sanitario aplicable.
¿Puedo reemplazar un tratamiento médico con fitoterapia?
No. Una preparación herbal no debería sustituir tratamientos prescritos ni retrasar la consulta ante síntomas persistentes, intensos o nuevos.
¿Cómo evalúo un producto herbal?
Revisa identificación, fabricante o comercializador, instrucciones, advertencias, procedencia y el tipo de afirmación que hace. Las promesas de curación rápida son una señal para detenerse, no para comprar más rápido.
¿Dónde puedo consultar información oficial sobre fitoterapéuticos?
El INVIMA publica la normativa aplicable, listados de plantas medicinales aceptadas, formatos y preguntas frecuentes sobre productos fitoterapéuticos. La consulta debe hacerse con el nombre exacto del producto y, cuando esté disponible, su número de registro sanitario. Una publicación comercial o una fotografía de etiqueta no sustituyen la consulta oficial.
¿El uso tradicional demuestra que una planta funciona para cualquier enfermedad?
No. El uso tradicional aporta contexto y puede orientar la investigación, pero no demuestra automáticamente eficacia para cualquier diagnóstico, dosis o presentación. Para interpretar una afirmación hay que revisar la especie, la parte usada, la preparación, la población estudiada y el desenlace evaluado.
Referencias
- Departamento Administrativo de la Función Pública. (2018, 6 de julio). Decreto 1156 de 2018: régimen de registro sanitario de productos fitoterapéuticos. Gestor Normativo
- Lee, J. Y., et al. (2016). Systematic review of adverse effects from herbal drugs reported in randomized controlled trials. Phytotherapy Research, 30(9), 1412-1421. PubMed
- Ministerio de Salud y Protección Social. (2023, 21 de septiembre). Resolución 1896 de 2023. Normograma INVIMA
- Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos. (s. f.). Medicamentos homeopáticos, fitoterapéuticos y suplementos dietarios. INVIMA
- Ministerio de la Protección Social. (2008, 30 de julio). Resolución 2834 de 2008: adopción del Vademécum de Plantas Medicinales Colombiano. Normograma INVIMA
- Quintana Arias, R. F. (2012). Estudio de plantas medicinales usadas en la comunidad indígena Tikuna del alto Amazonas, Macedonia. Nova, 10(18). Revista Nova

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